Franquicias en la segunda ola de expansión

Una fórmula empresarial para crecer es mediante la creación de franquicias. Una forma de invertir a lo seguro es comprar una. COEXPORT, con apoyo de USAID, impulsa un programa que las promueve en el país.

Una empresa que ha creado un modelo exitoso de negocios llega a un punto en que se cuestiona: crecer o no crecer. Si elige lo primero, puede hacerlo invirtiendo en sucursales propias o puede crear una red donde cada tienda tenga su propio dueño. «Básicamente la franquicia representa el negocio del emprendimiento de las réplicas asistidas, donde una empresa exitosa asume la misión de enseñar a otros a ser exitosos, convirtiéndolos en embajadores de su marca», explica Alfonso Riera, CEO de Front Consulting Group.

En una cruzada liderada por la Corporación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT), con apoyo económico del Programa de Competitividad Económica de USAID, a través de Palladium, y la asesoría de Front Consulting Group (FCI) iniciarán la tercera etapa del Programa Franquicias y otras vías asociativas, la cual hasta la fecha ha preparado a 26 empresas para iniciar el camino de franquiciar sus marcas.

Se trata de un modelo de negocios prometedor, explican los expertos en franquicias. Riera dice que las ventajas para el franquiciante es la «expansión exponencial sin capital y obviamente sin gerencia directa del día a día».

Por otro lado, quien adquiere una franquicia se evita pasar por el duro proceso de crear un negocio de cero. «Cuando quieres montar un negocio tienes dos opciones también: lo inventas o lo compras inventado. Crearlo (un emprendimiento primario) tiene unas estadísticas duras: de cada 100 negocios que se crean en el mundo por emprendimiento primario solo el 6 % llega al quinto año de vida. En cambio, desde los últimos 20 años, el 80 % de las unidades franquiciadas asistidas llegan al quinto año de vida. No es infalible, pero ¡vaya reducción de riesgos!», dijo. Explicó que se trata de aprovechar el ‘know how’ o conocimiento de ese 6 % que sí lo logró.

«La historia de las franquicias en El Salvador tiene dos momentos y siempre con apoyo porque convertir una marca en franquicia es un proceso costoso, aquí en El Salvador anda entre los $25,000 a $40,000, por eso no había masificación», explica Jose Manuel Soto, director de FCI El Salvador. Hace 15 años un banco llamado BMI con apoyo del gobierno lanzó las primeras franquicias, como las reconocidas La Pampa, Santa Eduvigis, Buffalo Wings además de otras que no tuvieron el éxito esperado. Algunas empresas se han costeado el proceso, pero se desconoce a cabalidad el número de franquiciantes en el país, solo se puede estimar que de unas150 solo 10 eran nacionales, ahora 36, explica Riera. «Queremos que las nacionales lleguen a equipararse con las extranjeras».

«También queremos que los negocios puedan ser exportables y las franquicias son una forma de hacerlo, se exporta una marca, un servicio y también productos», dijo Silvia Cuéllar, directora ejecutiva de COEXPORT.

Riera explica que en el programa (donde cada empresa costea una parte del proceso) se realiza una re ingeniería empresarial en cinco módulos fundamentales que analizan la estrategia, cómo franquiciar la marca, el modelo de negocios, inversiones, resultados, valoraciones de la franquicias, dossier de presentación y de oferta, manuales de procedimientos y procesos y todo el proceso legal pertinente.

«Llegó el momento de que nuestros países dejen de ser compradores de franquicias, son bienvenidas, traen tecnología e innovación, pero ya era hora de que nos creyéramos que podemos producir nuestras propias franquicias», dijo Riera.

En el país, como parte del resultado del programa, Pollo Campestre está por franquiciar exclusivamente en el extranjero, y Astro Pollo, una empresa nacida en Metapán, tiene cuatro restaurantes, ya cuenta con su primera franquicia en Honduras.

Soto explica que lo ideal para franquiciar es tener una empresa ya registrada o en proceso, conocida o reconocida, y un saber hacer con un toque diferenciador, alguien que tiene dos unidades funcionando al menos tres años.

Sin embargo, nada está escrito. «Mixheladas, por ejemplo, es una microfranquicia de un matrimonio salvadoreño joven, emprendedor, nacida en plena pandemia, estamos terminando el proceso, pero ya tienen 9 unidades franquiciadas», explicó.

Al proceso se han unido hoteles, productos lácteos, servicios automotrices, artículos reciclables, sorbeterías, gimnasios , farmacias y panaderías. Pedro Durán, gerente comercial de Panadería Santa Eduvigis, explica que hicieron el primer intento de franquiciar hace cinco años, «pero no teníamos ciertos criterios para otorgarla. Con la ayuda de USAID, COEXPORT y FCI pudimos evaluar lo que ya teníamos, logramos identificar cuáles fueron los errores y cómo podíamos superarlos».

En agosto se pone en marcha la primera franquicia que estará ubicada en la colonia Médica. Esta empresa exportadora, reconocida, con más de 60 años de trayectoria y que tiene ya 10 establecimientos propios tiene como proyección fortalecer su mercado local. «Los proyectos a nivel internacional son a mediano plazo, sobre todo por lo legal y la logística. Nosotros exportamos todas las semanas, seco y empacado, pero la cadena de frío con producto congelado exige otra inversión y otros procedimientos», añadió.

Silvia Cuéllar añadió que inicia una etapa de comercializar las franquicias con participación en ferias de Colombia, España o México, de darlas a conocer para la inversión de remesas incluso.


Fuente: La Prensa Gráfica / https://www.laprensagrafica.com
Investigación realizada por:
 Karen Funes – 28 de Junio de 2021

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